jueves, 2 de diciembre de 2010

Alice Cooper + Atlas, Sáb 27/11/2010 Multiusos fontes do Sar, Santiago de Compostela

Como colaboración especial hoy en DCEV publicamos una crónica del concierto de Alice Cooper del pasado dia 27 de Noviembre en el Multiusos del Sar en Santiago de Compostela... Gracias herm-ano!! La crónica del concierto y las fotos corren a cargo del administrador del grupo de Facebook "Queremos más conciertos de metal en Galicia"

Comenzaba la fría y pluviosa noche del pasado 27 de noviembre con un muy buen ambiente en las inmediaciones del Multiusos Fontes do Sar. Una vez dentro, las caras de la gente reflejaban la emoción e ilusión que el espectá-culo que se disponían a ver les suscitaba.“Yo aún no me lo creo”. Era la frase más repetida en el hall del edificio en cuestión, donde los siempre entrañables reencuentros se sucedían en una vorágine de abrazos y sonrisas que ya hacían presagiar que el buen rollo iba a ser denominador constante de la noche.


Una muy grata sorp
resa fue también el acercarnos al ya típico(ll) puesto de venta de tickets para bebida y descubrir que los litros de cerveza sólo costaban 5 €, lo cual, si tenemos en cuenta los precios que nos solemos encontrar en este tipo de eventos, es más que barato. Parece que por fin alguien se está empezando a dar cuenta de que cobrar más y recaudar más no tienen por qué necesariamente guardar relación; y que la gente, ante unos precios que considera adecuados, simplemente, gasta más, en parte por considerar que su gasto fue justificado y equilibrado. Me explico: si los litros valen 5 €, me voy a gastar 20 € sin ningún tipo de remordimiento, ya que, hoy en día, consideraré que tomar 4 litrêttes en un concierto por ese precio es asequible y me quedaré todo cheo. Por otra parte, si los litros valen 8, 9 o 10 €, me tomaré uno cagándome en diós por el atraco al que me acaban de someter (“porque algo hay que beber, que si no...”) y, evidentemente, no volveré a pasar por la barra, ni de lejos. Ahora sopesen ustedes, señores......

Llegábamos pues a la que sería nuestra ubicación ya durante todo el concierto; donde, aún siendo bastante cerca del escenario estuvimos FETÉN, ya que, aún andando cerca de las 4000 personas, se estaba muy cómodo en el multiusos. Sin ningún tipo de problema incluso para, en un momento dado, ir a la barra o al baño y después “recuperar” tu sitio primigenio.

Buena señal también era el ver los grandes telones negros que últimamente colocan todo alrededor de la pista del Sar, tapando firmemente las gradas, cuando interesa que el espectá-culo en cuestión suene bien. Os aseguro que el Multiusos do Sar puede sonar verdaderamente “the jórribol”, como pude comprobar en varias ocasiones, pero, al mismo tiempo, si se quiere, también se puede conseguir que suene de pinga (como fue el caso de este sábado). Desde mi punto de vista, los telones negros que tapan el graderío pueden tener algo que ver; amén de los técnicos de sonido que trabajen con el artista en cuestión, claro está (curiosamente, el concierto de Gary Moore que vi allí también sonó de puta madre).

Comenzaban la noche Atlas, a los cuales muy bien podríamos llamar Niágara, dado que todos sus integrantes formaron parte de ese grupo; o incluso también Sangre Azul, porque, en mi opinión, es a lo que sonaron, durante más de una hora.

Hablando en plata (y si a alguien le jode, tiene dos problemas, pues cada uno tiene su opinión y punto), considero que esta nueva y, desde mi punto de vista, trasnochada propuesta de los herm-anos Arias y José Martos, no tiene lugar en el mercado de hoy en día, a no ser en festivales de tres al cuarto o en “favores” como el que les hicieron en Santiago. Entiendo y respeto la ilusión puesta en su trabajo; sobre todo teniendo en cuenta que en sus poco más de dos años de existencia como banda ya editaron dos discos, lo cual es digno de admiración. Ahora bien, no me tiene por qué molar. Sinceramente, me parecen unos horteras y, personalmente, les diría que por mucho que alguno de ellos se siga cardando la troba (véase Arias bros) y algún otro use Grecian 2000 (desde luego, el pelo de José Martos parecía de todo menos natural...), sigue siendo imposible que puedan retroceder a 1987. Así que, si pretenden resultar “una bocanada de aire fresco” dentro del hard rock patrio, les recomendaría que renueven un poquito su planteamiento (conste que no me refiero a estético, si no musical).

Llegados a este punto y con el enorme telón de la gira 'Theatre of death' (con falo incluido) cubriendo ya todo el escenario, se acercaba el momento tan esperado durante los últimos meses por tanta gente: Alice Cooper estaba a punto de saltar a escena.

La excitación era más que palpable ya en el ambiente cuando, a las 22:00 en punto, y después de haberse apagado las luces, sonaba el timbre que nos indicaba que, desde ese preciso momento, estábamos de vacaciones y podíamos disfrutar del show; dando paso ipso facto al mítico inicio de 'School's Out'. Cae el telón........ y allí está el tito Alice con su banda!!!.

Comandando la pesada y perfectamente engrasada maquinaria de la banda, allí lo estaba, como si los años no pasaran por él (y por nosotros sí), blandiendo su bastón y haciéndo mil acrobacias con él, como si de una majorette del rock se tratara o tratase. Con su mítico maquillaje. El rey del shock and roll. EL PUTO ALICE COOPER, (coma) JODER!!!.

El inicio del show ya nos dejó bien clarito que allí no se iban a hacer prisioneros cuando, una tras otra y sin dejarnos tiempo a respirar, hilvanó con maestría 'School's Out', 'No More Mr Nice Guy' y 'I'm Eighteen'. La peña flipaba. Os juro que en pocos eventos (y asistí a unos cuantos) vi tantas sonrisas de oreja a oreja entre los asistentes. La felicidad imperaba en la pista del multiusos del Sar.


A partir de ahí, se puede decir que comienza el teatro puro y duro. Después de la muleta de huesos, llegó 'Wicked Young Man', tras la cual, con 'Ballad of Dwight Fry', llegaban la camisa de fuerza y la guillotina........

Daba un poco la impresión de que el concierto se estuviera desarrollando “con prisa”, debido a la inexistencia de paradas entre canciones y a la no interacción directa con el público. Los temas se iban sucediendo en una vorágine de ambientación musical del espectá-culo que el tito Alice, junto con sus músicos, actores y atrezzo vario iba desarrollando de manera perfecta.

Y es eso lo que nos ofrece Alice Cooper, un ESPECTÁCULO perfecto, sin fisuras; en el que todo está milimetrado y, por lo tanto, no hay lugar para la improvisación. Durante hora y media justa, el mítico artista nos sumerge en un mundo de pesadillas con el que lleva más de cuarenta años haciendo disfrutar a varias generaciones.

Hasta cuatro veces se lo cargan en escena como castigo a diversos crímenes que va cometiendo a lo largo del show: lo pasan por la guillotina, le ponen una enorme inyección letal (de 'Poison', of course (tête de la)), lo ahorcan y lo meten en una suerte de “iron maiden” (caja con pinchos dentro, para neófitos). Cada una de estas ejecuciones, digamos, pone fin a cada uno de los cuatro capítulos o pasajes en los que se va desarrollando la actuación. Estando perfectamente construida la linea argumental de la trama en base a las canciones del artista; dotando a las mismas, dispuestas en ese orden, de un carácter conceptual. Es, sencillamente, impresionante.

Hay que decir también que la ejecución de los temas, tanto a nivel instrumental como vocal, es perfecta. La tan personal voz de Alice, a sus 62 años, es exactamente la misma que te puedes encontrar en los discos. Al mismo tiempo, la banda lo arropa con una actitud y una calidad fantásticas.


Sin hacernos olvidar la clase, elegancia y “acrobacias” con las baquetas de Eric Singer, Jimmy DeGrasso resulta una base más que sólida tras los parches que, con su potente pegada, nos recuerda por qué formó parte de bandas de sonido más “agresivo” como Megadeth o Suicidal Tendencies. Los dos reputados y talentosos “hachas” Damon Johnson y Keri Kelli se encargan de manera brillante de los aspectos melódicos del recital. Con grandes dosis de actitud entre glamurosa y macarra bordan los temas, hacen coros, animan a la peña a participar de las piezas y demuestran por qué son uno de los tándems guitarrísticos de más calidad de los últimos años. Y, hablando de actitud, no nos podemos olvidar del mega-crack de Chuck Garric, al bajo y coros. Puro rock and roll 100 %!!!. Ese tío es de los que realmente se ganan el sueldo. Toca de puta madre, hace unos coros fetén y es de ese tipo de gente que hace levantar a la peña simplemente con su presencia en escena.

Y, en cuanto a “personal”, es digno de mención también, of course (tête de la), el importante papel de la bailarina/actriz Tiffany Lowe, interpretando a todos los personajes principales que interactúan con Alice en escena. Debo reconocer que contaba con ver a la deliciosamente sexy, a la par que inquietante, Cálico Cooper (sí, sí, la hija del tito) interpretando este papel, como solía hacer en otras giras; pero bueno......., qué se le va a hacer?. La verdad es que la “nueva chiquilla” cumplió con su papel a la perfección; corriendo, saltando, danzando, ejecutando, siendo ejecutada, maltratando, siendo maltratada, desnudándose a contraluz, disparando chispas desde la entrepierna......... Y sí, también estaba muy buena, joder. Las cosas como son......jejejejeje......

Todo esto, junto con un puñado a mashores de “figurantes” encapuchados, todo el atrezzo empleado en escena y el cambiante vestuario del tío Alice, contribuyen a crear una gran obra de teatro musical que no puede dejar indiferente a nadie. Con su guillotina, su patíbulo, su iron maiden, su “escalera de la araña” en 'Vengeance is mine', su monstruo ciclópeo de Jasón y los Argonautas que sacaron en 'Feed my Frankenstein' (me quedo con la friki-duda de saber si sería el original, empleado en la peli que cito), sus telas de araña, sus esqueletos, su escenario dispuesto en varias plataformas (para ganar espacios y dar mucho más juego), sus festivos balones gigantes al final, sus collares de 'dirty diamonds' (uno de los cuales se halla en mi poder, cortesía de mi herm-ano. Gracias, tío!), sus dólares de coña en 'Billion Dollar Babies', los bastones, floretes y muletas del tito, las jeringuillas de la 'Nurse Rozetta', las camisas de fuerza, toda la sangre “de broma”, los maquillajes, etc, etc, etc..............


No es de extrañar tampoco que la inmensa mayoría del repertorio esté formada por temas de los años 70, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de la “época dorada” del señor en cuestión. De lejos su etapa más prolífica y, se ponga como se ponga quién quiera, la más conocida y la mejor. No hay más que echar un vistazo al set list, joder. Clásico tras clásico, todo temazos que la peña no dejó de corear en ningún momento. Y, casi todos, SON DE LOS 70.

Es evidente que se nota una especie de “clamor” especial cuando toca 'Poison'; pero eso, amigos míos, es simplemente porque es la que más suena en los bares y porque hay mucho niñato que es la única que conoce (cómo me quemo........jejejejejejeje....). No hubo más que ver el notable “bajón” en la pasión interpretativa, tanto de la banda como de Alice, al tocar ese tema; dejando cantar más al público y tal.......

A ver si me entendeis. Por ejemplo, a mí, personalmente, me molan mucho sus últimos álbumes; 'The Eyes of Alice Cooper' (2003), 'Dirty Diamonds' (2005) y 'Along Came a Spider' (2008) (sobre todo los dos primeros que cito), pero comprendo a la perfección el set list que hace el tío este. De hecho me parece el mejor que podía hacer, teniendo en cuenta su trayectoria. Qué pretende la peña?. Qué se ponga a tirar de temas del 'Trash' (1989) a tutiplén y sin venir a cuento porque, en definitiva, es el único disco de Alice que tienen en casa?. Vamos, hombre! No me jodar!. A mi también me mola el 'Dada' (1983) (disco que dudo que conozca mucha gente) y no le voy dando la chapita a la peña por ahí con que: “Buah! Es que no toca ochenterada. No mola” (os juro que esto lo escuché). A ver si abrimos un poquito más los ojos, señores, y vemos lo que tenemos delante..........


Porque si a alguien le cabía algún tipo de duda, lo que vimos el otro día, señores y señoras, no es otra cosa que UN PUTO MUSICAL. Un musical de rock que nos ofrece una alternativa distinta a lo que estamos acostumbrados a ir a ver.

Deberíamos sentirnos muy afortunados por haber podido tener la oportunidad de asistir a algo tan especial y, en definitiva, deberíamos dar gracias, cada uno a lo que quiera, por que en este mundo corrupto, soez y superficial exista gente como ALICE COOPER, contribuyendo a hacer nuestras vidas un poco más felices.

NO SOMOS DIGNOS................., NO SOMOS DIGNOS................

El Mesías del Amor

Os dejo una fotito del setlist del tito Alice que ya cuelga de las paredes de mi casa... y si!! "Queremos más conciertos de Metal en Galicia"


A continuación unos videos (encontrados en youtube y de no muy buena calidad) que ilustran perfectamente lo que vivimos en una gran noche en Santiago DC.



1 comentario:

Zorromono dijo...

Buan concierto y buen post, compañeiro! Yo también hice una croniquilla del evento en el blog que llevo en el diario La Opinión de A Coruña...

http://blogs.laopinioncoruna.es/zorromono/2010/12/02/el-gran-dia/